Algunos días estamos convencidas de tener una visión clara de nuestra vida, nos proyectamos, abrimos la ventana y vemos el siguiente paisaje o mejor aún tenemos una lista de chequeo: un hogar, una familia feliz, un trabajo exitoso lo que significa estabilidad económica, vacaciones en el paraíso, red de amigos y contactos, una dieta balanceada, el closet surtido, también la nevera, todo finalmente consiste en lo que a nivel personal deseamos, lo que dibujamos en un lienzo que nos han entregado en blanco; retomemos lo del paisaje, este se vuelve el motor de cada día, pero de qué depende que cuando abramos la ventana al día siguiente ese paisaje se siga manteniendo y que mejor aún, sea real y que cuando logremos dibujar nuestro propio paisaje con ese toque auténtico, podamos dejar un legado. 

Hay una variable fundamental, la seguridad en nosotros mismos para creer que lo que decidimos es lo que nos hará felices. 

Dejo a un lado lo trivial y enfoco la energía de esta entrada en las herramientas que entrega la seguridad, así que ponle atención al poder de la seguridad. ¡Importante! Sé estratégica en la interpretación. 

Seguridad en las relaciones de pareja: Hay parejas que se acoplan perfectamente, se complementan bien y no tienen problemas, pero otras tienen que esforzarse por mantener el control, sobre todo si las diferencias entre ambos, en cuanto a gustos y costumbres, son muy notables, esto se eleva a la familia en general, como núcleo que comparte el espacio más seguro, el hogar.  Prestar atención a la intimidad, la comunicación y sobre todo a la confianza, si sientes que estás perdiendo terreno, es tu responsabilidad volver a la posición de todos por iguales.

Seguridad en las relaciones interpersonales: Es una habilidad social elegir bien con quien creas un vínculo, tiene un valor auténtico y genuino, sin embargo, debes ocuparte de ello, no seas de esas personas que se relacionan por temporadas, entran con fuerza y terminan agotados en un corto tiempo, procuremos el largo plazo escuchar, reconocer, admirar, percibir, compartir, referir, estimular. No siempre vas a estar rodeado de personas que te admiran.

Seguridad en las compras: En línea, directamente en las tiendas, es muy importante saber lo que se quiere y por qué, además, si es un producto nuevo, investigar al respecto para conocer su trazabilidad, mira las reseñas y que estas sean confiables, saber si promueve el consumo responsable como marca, etc. En este caso, la seguridad se mide por la información que tengas y no precisamente obtenerla de un influencer, como sabes, a ellos les pagan por eso y en ocasiones ni siquiera prueban el producto que venden con cinco estrellas y por último, no pongas tu tarjeta de crédito en cualquier comercio.  

Seguridad en el sexo: No es precisamente el uso de preservativos, los metodos anticonceptivos, la prueba de VIH, pero por supuesto que cuenta. Es el manifiesto de placer en punto de éxtasis, no puede acabar si no sientes que has llegado a esa sensación. ¿Conoces tu punto G?, dile donde se encuentra, ¿terminó y tu no?, sin causar tensión y cortar el ritmo, guíalx a no parar, el placer es inagotable. 

Seguridad para emprender: Tienes una idea de negocio y ves como alguien más saca adelante una muy similar, esa persona tomó un riesgo que tu no, ten el coraje de seguir a tu corazón e intuición porque emprender es una aventura reservada para las personas valientes. Las buenas ideas abundan, pero el éxito solo está asegurado para los que se arriesgan a llevarla a cabo, ¡cree! Además, los tiempos que corren juegan a favor de los que decidimos emprender. En la ejecución de tu modelo de negocio, se proactivo con las medidas de seguridad sea que funcione fisicamente o por internet.

Y todas ellas en una, seguridad en uno mismo.